Estos extraños e intempestivos cambios son las que atraen a los cardúmenes, permitiendo a los buzos acercarse a la increíble y variadísima fauna de las aguas del Pacífico costarricense.
Quienes se sumergen a grandes profundidades, tendrán la posibilidad de observar tiburones martillos y aleta blanca. Con un poco de fortuna, el buzo podría divisar algunos ejemplares del tiburón sedoso (silky shark) y si la suerte es aún mayor, se encontrará con el tiburón ballena, el escualo más grande del océano.
Cuando se realizan inmersiones poco profundas, el buzo compartirá el mar con gigantescas mantarrayas, peces de la familia de los carángidos y muchísimas tortugas marinas.
De otro lado, la notoria influencia de las frías corrientes oceánicas de la Isla del Coco, impide la abundancia de paredes coralinas. Otra razón que perjudica su desarrollo, es la presencia de las estrella marinas, las cuales dañan estas formaciones.
Actualmente los corales de la bahía Wafer y la isla Manuelita están siendo recuperados, pudiéndose encontrar en las aguas de su entorno, peces murciélago de labios rojos, entre otras especies.
Isla Manuelita , las aguas que la rodean son perfectas para el buceo nocturno, a profundidades que fluctúan entre los 10 y 15 metros. Durante las inmersiones no es una rareza avistar a los tiburones punta blanca, llamados así por las dos manchas de ese color que tiene en su cuerpo. Una en el vértice de su aleta dorsal y la otra en el lóbulo superior.
En las afueras de Manuelita, es común observar peces trompeta (en sus diversos periodos cromáticos), soldados y ballestas, salmonetes de cola amarilla, además de tortugas carey, verde y boba.
Asimismo, en sus aguas abundan las langostas del Pacífico, pero su extracción está prohibida desde 1978, cuando la isla fue declarada parque nacional.
Isla Pájara , una serie de factores dificultan la posibilidad de bucear en sus aguas, pero, ni la corriente, la marejada o la poca profundidad, logran impedir la aparición constante de tiburones martillo. Raudos, vigorosos, atemorizantes, los poderosos escualos surcan el Pacífico, ante los absortos viajeros que llegan a distinguir su silueta, su cabeza plana, su dorso gris, la simetría de su aleta caudal y hasta sus fríos ojos de depredador en busca de su presa, en este caso son las rayas.
Los tiburones martillo llegan a las cercanías de la diminuta isla Pájara, precedidos de los "peces limpiadores"; entonces, sólo queda preparar la cámara y disparar.
La isla Pájara se encuentra muy cerca de la Isla del Coco.
Isla Dirty Rock's, no parecer ser muy atractiva. Sólo un pedazo de tierra en las cercanías costeras; pero, sus aguas ostentan el récord mundial de concentración de tiburones martillos, pudiéndose avistar grupos de 200 a 3 mil individuos.
Al bucear también se observan mantarrayas enormes, peces cabras y soldados; mientras que -sólo en algunas ocasiones- puede verse a un tiburón ballena.
Caminatas y algo más
La aventura en la Isla del Coco no se reduce a los viajes submarinos. También permite poner a prueba la resistencia física de los viajeros, en interesantes rutas de trekking, donde el sencillo hecho de andar se convierte en una travesía exploratoria, por senderos pródigos de flora y fauna.
Existen circuitos de nivel medio y suave en las bahías Chatham y Wafer y una ruta exigente para ascender al cerro Iglesias, el punto de mayor altura de la isla. Otras zonas ideales a las que se puede llegar a pie, son el río Genio, la catarata Iglesias y los diversos miradores y cuevas del Coco.
Otras alternativas aventureras son el kayak de mar y los recorridos en bote por los contornos de la isla.