Dentro del parque hay 44 especies de anfibios, 107 de aves y 30 de mamíferos; 64 de todas estas variedades están en peligro de extinción en Costa Rica. Los animales más comunes son: arlequín, ranas de zacate, murciélagos, quetzales, tapires y coyotes.
La vegetación de la zona es muy diversa. Aproximadamente un 60% del parque está cubierto por bosques primarios entremezclados -siendo las especies más sobresalientes el roble y el quizarrá- y bosque lluvioso, el cual rodea el cerro Platanar (2,183 metros de altura).
En las partes altas hay una gran cantidad de plantas epifitas, típicas de los microclimas fríos, ventosos y húmedos.
Más allá de su variedad de flora y fauna, la zona es rica en recursos hídricos, porque aquí nacen los ríos Platanar, Toro, Aguas Zarcas, Tres Amigos y La Vieja entre otros. Dentro del parque está el volcán activo Platanar y focos inactivos como Cerro Viejo y Cerro Pelón. También hay conos volcánicos cuaternarios, conos aluviales y otras formas de sedimentación aluvial.
En el sector de San José de la Montaña hay oficinas de información, senderos interpretativos, agua potable y servicios sanitarios. El ingreso cuesta 4 dólares.
Se encuentra al este de Ciudad Quesada, en la provincia de Alajuela.
Parque Nacional Volcán Arenal, sus fumarolas y emanaciones constantes asustan y seducen; como no hacerlo si algunas noches se ver a la lava -ígnea, incandescente, abrasadora- desprenderse del cráter y luego fluir hacia la base del gigante volcánico de 1,633 metros, emanando gases en su trepidante recorrido.
Simplemente espectacular, una fantástica lección de vulcanología, una muestra fehaciente de la furia de la naturaleza, razones más que suficientes para convertir al volcán Arenal en uno de los mayores atractivos, no sólo de Alajuela, sino del país entero.
Durante siglos se creyó que el volcán estaba extinto; pero, en 1968 erupcionó de manera sorpresivamente trágica. Su lava candente sepultó las localidades de Pueblo Nuevo y Tabacón, originando la muerte de 87 personas. Después entró en un periodo de calma hasta 1981, cuando reinició su actividad, la cual se mantiene hasta hoy.
A menudo la ceniza del cráter mantiene un panorama llamativo para hacer fotografías y videos y en el anochecer puede apreciarse el curso de la lava incandescente que se desprende, fluyendo y emanando gases hacia la base del volcán.
Dentro del parque se protegen especies de flora y fauna propias del bosque lluvioso y nuboso. Un 53% de las aves del país viven en sus 12,124 hectáreas haciendo de este parque un verdadero paraíso para los observadores de esta especie, además cuenta con 35 especies de peces, 135 de reptiles que incluyen las tortugas, serpientes y una gran variedad de mamíferos como el venado, el aguar, el sahíno, y los monos congo, colorado y cara blanca.
Otro lugar sumamente interesente es el lago el Arenal -el de mayores dimensiones de Costa Rica-. Está rodeado por las ondulantes siluetas de varias colinas, sus aguas le dan vida a pastizales y parches de bosque. También es posible observar la cónica presencia del volcán.
Si bien fue creado artificialmente en 1974 para producir energía eléctrica, se ha convertido en un grandioso espacio natural, donde es posible observar una interesante variedad de aves residentes y migratorias, entre otros especimenes de la fauna tica.
Eso no es todo, por sus fuertes y constantes vientos, la zona es una de las favoritas de los windsurfers, siendo uno de los mejores lugares del mundo para la práctica de este deporte. Otra actividad muy difundida es la pesca de guapotes y el róbalo arco iris.
Creado en 1991, el parque se encuentra en el norte de la Sierra de Tilarán. Tiene una extensión de más de 2,000 hectáreas en los cantones de Tilarán, San Carlos y San Ramón.